Chingaquedito
Xalapa, Ver.- En cumplimiento de la recomendación 105/2024 emitida por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, la Universidad Veracruzana ofreció una disculpa pública a Liliana Alaidé Ávila Ruiz, al reconocer que en 2019 fue víctima de violaciones a sus derechos humanos, particularmente a la dignidad, la igualdad, la no discriminación y el derecho a vivir una vida libre de violencia.
El acto se llevó a cabo en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI) de Xalapa, donde, en representación de la institución, el secretario académico Arturo Aguilar Ye reconoció las acciones y omisiones que permitieron que estos hechos ocurrieran en el ámbito universitario.
“Reconocemos que lo sucedido con quien ostentaba ese cargo en el año 2019 no debió haber ocurrido y que resulta contrario a los principios, valores y obligaciones que rigen a esta casa de estudios. Asimismo, reconocemos el impacto personal, profesional y emocional que estos hechos pudieron haber generado”.
Señaló que esta disculpa pública constituye un acto de reparación simbólica cuyo propósito es dignificar a la persona afectada, reconocer la verdad de los hechos y reafirmar el compromiso institucional con la protección de los derechos humanos.
La Universidad Veracruzana también asumió el compromiso de fortalecer sus mecanismos de prevención, atención y sanción de la violencia de género, así como de erradicar prácticas basadas en estereotipos y roles que vulneren la igualdad.
Aguilar Ye sostuvo que este acto no solo representa un reconocimiento al pasado, sino una obligación hacia el presente y el futuro para garantizar que situaciones similares no vuelvan a repetirse.
Por su parte, Liliana Alaidé Ávila Ruiz manifestó que resulta preocupante que dentro de instituciones se justifiquen actos de violencia por jerarquías laborales.
“Es decepcionante que altos mandos justifiquen la violencia de parte de directivos y directivas diciendo es que tú eres servidor público, o sea, me están queriendo decir que alguien arriba de mí tiene derecho a violentarme, a exponerme o hacerme sentir mal, o acusarme de cosas, creo que no, creo que nadie absolutamente nadie debe aceptar ningún tipo de violencia de parte de nadie”.
Añadió que en su caso logró continuar laboralmente, pero muchas personas no lo hicieron por temor a perder su empleo.
“En mi caso yo pude continuar con mi jefa, pero mucha gente que trabajaba conmigo no pudo, por miedo a quedarse sin trabajo, porque muchos de ellos vieron cómo la doctora Beatriz me bloqueaba para poder encontrar otro trabajo”.
Durante el acto, la presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Minerva Regina Pérez López, destacó la relevancia humana e institucional de este reconocimiento público.
Señaló que no se trata de una simple formalidad administrativa, sino de un acto que reivindica la dignidad de una persona y fortalece el sentido real de los derechos humanos.
Asimismo, subrayó que el caso acreditó hechos de acoso laboral, una forma de violencia que no siempre deja huellas visibles, pero sí profundas afectaciones en la vida de quienes la padecen.
En la ceremonia también estuvieron presentes Namiko Matzumoto Benítez, presidenta de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención Integral a Víctimas, así como autoridades universitarias de distintas áreas académicas y administrativas.

